03 octubre 2007

El secreto de los sacrificios incas



Muestras de cabello de cuatro momias andinas han desvelado un lúgubre secreto sobre la vida de los niños sacrificados por los incas.
Una investigación con ADN demuestra que los incas "engordaban" a los niños durante meses antes de recorrer un largo peregrinación hacia su muerte.

El descubrimiento fue llevado a cabo con análisis de ADN tomado del cabello preservado naturalmente de las momias descubiertas en el sitio arqueológico más alto del mundo, en Llullaillaco.

El estudio, financiado por la fundación británica Wellcome Trust, aparece publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Las muestras de cabello fueron tomadas de la cabeza y de pequeñas bolsas que llevaban las cuatro momias descubiertas en el volcán de Llullaillaco, en el noroeste de Argentina cerca de la frontera con Chile.

Entre éstas está la llamada Doncella de Llullaillaco de 15 años, descrita como la "momia perfecta" por su extraordinario estado de conservación y que por primera vez está expuesta al público en Salta, Argentina.

"Éstas son los momias mejor preservadas que se han encontrado en el mundo", dijo a BBC Ciencia el doctor Andrew Wilson, quien dirigió la investigación en la Universidad de Bradford, Inglaterra.

"Y de ninguna forma hubiéramos podido llevar a cabo el análisis con una muestra destructiva de tejidos como hueso o dientes, así que lo hicimos con el cabello", afirma el investigador.

ADN e isótopos

Los científicos analizaron el ADN y los isótopos estables de las muestras de cabello para descubrir cómo había sido la vida de estos niños antes de morir.

Los isótopos estables de carbono, nitrógeno, oxígeno e hidrógeno de la dieta se depositan en el cabello del individuo donde pueden permanecer sin cambios durante miles de años.

"El tipo de información que contiene el cabello es ciertamente única" afirma Andrew Wilson.

"Porque nos permiten tener un panorama de los diferentes períodos de la vida de un individuo" agrega.

Así, los investigadores pudieron comprender cómo se preparó a los niños para sacrificio durante un período de varios meses.

Se cree que antes de ser elegidos para el sacrificio, los niños se alimentaban con una dieta de vegetales como papas, lo que sugiere según los investigadores, que provenían de familias de campesinos.

Pero una vez que eran seleccionados, se les "engordaba" con una dieta especial durante un período de doce meses antes del sacrificio.

"La dieta de la Doncella, por ejemplo, tuvo un cambio marcado e incluyó maíz, considerado un producto de élite, y proteína, probablemente proveniente de "charki", la carne de llama seca" señala Andrew Wilson.

Los isótopos también demostraron que en los 3 ó 4 meses previos al sacrificio los niños comenzaron una peregrinación a las montañas, probablemente desde Cuzco, la capital inca.

"Lo que me parece más escalofriante -afirma Andrew Wilson- es que a pesar de que estos niños no entendían lo que les estaba ocurriendo, alguien del Estado inca ya los había identificado y durante más de un año los preparaba para sacrificarlos".

Rito

Aunque los científicos no saben con certeza cómo murieron los niños, creen que antes de morir se les dio chicha (una bebida alcohólica de maíz) y hojas de coca.

Posiblemente esto fue para aliviar los síntomas del mal de altura y para "anestesiarlos" ante la muerte.

Los científicos encontraron evidencia de metabolitos de coca en el cabello de las víctimas, particularmente en la Doncella, que tenía altas concentraciones de éstos.

"Aunque para algunos estas tristes muertes formen parte del contexto de los sistemas de creencias indígenas, no debemos olvidar que los incas también eran imperialistas", afirma el doctor Timothy Taylor, otro de los autores del estudio..

"Y el tratamiento que dieron a estos niños campesinos pudo haber servido para infundir temor y facilitar el control social en las remotas zonas montañosas", agrega el científico.

Las momias fueron descubiertas en 1999 en la cima del volcán Llullaillaco, a 6.736 metros de altura.

Se cree que tanto la Doncella como otra de las niñas murieron de frío cuando caminaban hacia la cumbre de la montaña.

Estudios pasados descubrieron que otra de las momias, el Niño de Llullaillaco, de siete años, tuvo al parecer una muerte particularmente terrible.

Su ropa estaba cubierta de vómito y diarrea y en la cara muestra una expresión de terror.

Se cree que su muerte fue causada por asfixia aparentemente provocada por un manto de tela amarrado a su cuerpo con tanta fuerza que le rompió las costillas y le dislocó la pelvis.

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