21 noviembre 2007

Marcelo, un ejemplo de amor hacia los animales

Sé que habeis recibido un montón de casos donde podríamos actuar, no pasarán al olvido. Me propongo tener dos secciones: "Casos abiertos" y "Casos Cerrados", posiblemente muchos no se cerrarán nunca, entre otras cosas porque no depende de nosotros solamente: ballenas, tiburones, pieles etc pero no por esto debemos ignorarlos.

En otros casos, como este enternecedor relato sobre Marcelo Vieira, si que pienso que algo podemos hacer. Yo os propongo trabajar en equipo, cada cual en alguna cosa podrá ayudar.

Mi propuesta es dirigirnos a los fabricantes de medicina veterinaria, productos de limpieza de animales y comida. Involucrarlos y conseguir de ellos productos para Marcelo.

Lo primero que necesito es una lista de estos productos y el fabricante. No se trata de que todos nos pongamos a hacerla. Quien pueda dedicarse a ello que me lo diga y yo iré teniéndolos en cuenta, si uno falla entra el siguiente.

El segundo paso sería contactar con los fabricantes, conocer su predisposición a colaborar y ver si están establecidos en Brasil.

Está gente querrá algo a cambio. Por mi parte lo único que puedo ofrecerles es publicidad gratuita en mi blog. (no soy partidario de prostituirlo, pero si es para una causa como esta no me importa)


Solidaridad: Viviendo prácticamente de donativos, el joven de 17 años Marcelo Vieira ayuda la comunidad de "Favela do Sapo", Zona Norte, a cuidar de sus animales.

Marici Capitelli - Periodista

Tiene 17 años y vale su peso en oro. Por lo menos para los moradores de la "favela" del Sapo, Jardín Santa Cruz, Zona Norte. Es a la puerta de Marcelo da Silva Vieira donde la comunidad toca a qualquier hora del día o de la noche, para pedir ayuda para los perros y gatos del barrio. Recurren al chico, que vive solo, con botecitos en las manos para implorar ración, para salvar animales que han sido envenenados, o que necesitan de medicamentos.

Marcelo siempre está disponible, aún que viva en condiciones precarias, como casí todos sus vecinos . Lo que no tiene de material, ya que no tiene rendimientos, tiene en amor por los animales y en buena voluntad de ayudar la a comunidad. "Hago todo lo que puedo", cuenta en cuanto anda por las callejuelas de su pueblo, cercadas por casas de madera, al lado de un arroyo mugriento. Gran parte de las chabolas está sobre palafitos (estacas), incluida la del héroe de la favela.

Por el camino "Marcelo de los cachorros", como es conocido, es saludado por los vecinos y por los perros que parecen reconocerlo. "Esa es Esmeralda, la llevé para castrar", dice apuntando una perra callejera. "Esa es Thuca. Tenía cáncer y he conseguido que algunas personas le pagasen sesiones de quimioterapia, hemos conseguido salvarla." Thuca no viene corriendo. Tiene miedo de Marcelo porque ayer le puso medicina contra las pulgas en los cachorros."Si no fuera por este niño, mi perra se hubiera muerto," contó la dueña de Thuca, Sandra Plantier, madre de nueve hijos.

Marcelo no tiene zapatos, sólo chanclas de dedo, pero no le importa. Cada semana coge el autobús, con pases que gana de una Protectora de Animales y lleva un animal de la comunidad para ser castrado gratuitamente. "Solo me cabreo de no poder llevar los más grandes, no puedo entrar con ellos en el autobús."

Su chabola de un solo cuarto - sin cama - lo comparte con 12 cachorros y 6 gatos. Para alimentarlos gana 20 kilos de ración por semana de las protectoras. "Pero esta parte la divido con mis vecinos, las personas vienen a buscar comida con sus palanganas porque no tienen dinero para comprarla."

Algunas clínicas veterinarias hacen donación de medicamentos. Marcelo les llama y les cuenta la situación de los animales. "Ellos me orientan sobre cual medicamento les debo dar. Sé que no es lo correcto, pero si tengo que esperar a sus dueños los animales se mueren, o sufren durante días."

"Marcelo de los cachorros" es tan querido que gana comida de su vecina Francisca Maria de Jesus, 69 años, otra apasionada por los animales, Tiene 12 gatos y 3 perros, todos bien cuidados. "Marcelo me ayuda mucho con ellos. Como es un chico que está solo, le ofrezco la comida. Una mano lava la otra."

Las pocas casitas de perro que se ven en la favela, fue Marcelo quien las consiguió. También lo llaman en los casos de envenenamientos, comunes a causa del veneno puesto para los ratones. "Pongo carbón en el agua y se la doy para que beban. Siempre se salvan."

A causa de su amor por los animales, el chico tuvo que salir de su casa. Cuando su madre se quedó en el paro y tuvieron que ir a una casa más pequeña, le dijo que los cachorros tendrían que ser sacrificados. "No acepté. Ellos eran mi familia. Decidí seguir mi rumbo."

El joven fue a parar en la "favela". La primera chabola fue comprada por R$500,00 Reales. Después, en cuanto trabajó como cuidador de animales, ganando R$380,00, juntó dinero y compró el actual por R$ 2.000,00. Pero tuvieron que cesarlo por cuestiones legales. Consideraron un trabajo insalubre para un chico de su edad. Dejó de ir a escuela en el 5º año y sueña con realizar un cursillo de cuidados de perros.

Quien pueda ayudar Marcelo con ración o medicamentos, puede llamar al 3496-0186.

(traducido por Carlos Cunha)

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