23 diciembre 2007

Una nueva vida para Abdul y Sasha



Abdul trabajaba en un circo como malabarista. Y Sasha, adicta al tabaco desde su primer año de edad, era una mascota. Ambos son orangutanes de Sumatra, capturados para ser vendidos en un mercado de tráfico ilegal de animales. El destino son circos, zoológicos o particulares con gustos excéntricos que quieren tener un orangután como animal de compañía, como si de un peluche se tratara.

Sin embargo, ahora han vuelto a la selva tropical del Parque Nacional de Gunung Leuser (Sumatra, Indonesia), gracias a un proyecto de recuperación y rehabilitación de orangutanes que pusieron en marcha dos mujeres, Monica Borner y Regina Frey, en 1973. Los cazadores furtivos atrapan a los ejemplares de las selvas y los convierten en animales domésticos. Y el propósito del programa de rehabilitación es precisamente el contrario: entrenar a los orangutanes para que puedan volver a vivir en estado salvaje y ser liberados al bosque.

Adictos al tabaco, alcohol y trabajo.

Los traumas que han soportado los que han vivido en cautividad son múltiples, desde jornadas de trabajo y exhibiciones en circos extenuantes, hasta, incluso, adicciones al tabaco o el alcohol. Todos olvidaron cómo vivir en el bosque y dónde alimentarse.

En los últimos 34 años, el centro de rehabilitación ha acogido 229 orangutanes confiscados; de ellos, 176 han conseguido volver a vivir en los bosques de Sumatra, pero medio centenar murieron al no saber ni poder habitar en lo que una vez fue su hogar natural. En la actualidad, hay 24 orangutanes viviendo en las cercanías del centro, pero sólo 14 acuden a diario a la plataforma donde les suministran plátanos y leche para completar su dieta. El centro cuenta con el apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza y la Sociedad Zoológica de Frankfurt. Y desde 1980, la gestión de las instalaciones ha pasado al Gobierno indonesio.

El orangután es el único gran simio que habita fuera de África y aunque previamente sus poblaciones se extendían desde China hasta la isla de Java, la distribución actual se reduce a las islas indonesias de Borneo y Sumatra. En Indonesia, hay dos subespecies de orangutanes: el de Borneo (pongo pygmaeus) y el de Sumatra (pongo abelii). Ambas se encuentran en peligro de extinción por el tráfico de especies y la pérdida de hábitat. Esta segunda causa tiene su origen en la presión demográfica. Tras el tsunami del 2004, se incrementó la ocupación de zonas boscosas para levantar casas o talar madera para restaurar las infraestructuras dañadas, y los claros de la selva se aprovecharon para los cultivos de palma, de la que se extrae aceite para biocombustibles, explica Arantzazu Acha, de la UNESCO en Jakarta.

Los orangutanes viven preferentemente en las copas de los árboles para escapar de su depredador natural, el tigre de Sumatra, y una de sus particularidades es la facilidad para desplazarse de rama en rama o braquiación. Este simio juega un papel crucial en los bosques donde habita, porque su dieta se basa en frutas, y gracias a su movilidad continua, se convierte en dispensador de semillas. Sumatra alberga a 6.667 orangutanes, de los que unos 4.000 viven en el Parque Nacional de Gunung Leuser y en sus alrededores.

El 2 de noviembre del 2003, las inundaciones, que mataron a 129 personas, provocaron destrozos en las infraestructuras del parque nacional.

Formación del personal del parque.

España ha destinado ya 500.000 euros para un proyecto, junto con UNESCO, de rehabilitación del centro de visitantes del parque, formación del personal del parque de Gunung Leuser y potabilización de aguas que beben cuatro millones de personas.

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, quien visitó recientemente el parque, señaló que el Gobierno destinará otro medio millón de euros al parque nacional para mejorar la capacitación del personal y las infraestructuras. "Indonesia es uno de los países con mayor riqueza en biodiversidad, pero también con mayor riesgo de perderla", comentó Narbona.

Los orangutanes se alimentan, en ocasiones, en las plantaciones de fruta y los terratenientes empiezan a considerarlos una peste, por lo que un punto clave para evitar la desaparición del orangután de Sumatra es proporcionar alternativas de empleo a las comunidades locales para que sustituyan la caza y tala ilegal y el cultivo de palma por agricultura sostenible y ecoturismo.

Al conservar el ecosistema de selva tropical, se consigue la supervivencia de las cuatro especies endémicas, emblemáticas y que están en peligro de extinción de Sumatra: el tigre, el elefante, el rinoceronte y el orangután.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Los comentarios están moderados. En absoluto esto es una medida de censura. Todos los comentarios serán publicados excepto aquellos que contengan graves insultos, amenazas o que por su redacción sean incomprensibles.
Comentarios incomprensibles como esto "aii x diios! no pueden ser tan crueles! xq hacen esoo ?¿? aasoo piensan que es divertido?"

NO serán publicados.