10 octubre 2009

En una región de España, el atardecer de los matadores

Traduccion del New York Times por "Cindi Scholefield"



José Tomás se enfrenta con un toro en la última corrida de la temporada en la Plaza Monumental de Barcelona. Una votación actualmente en el Parlamento Catalán posiblemente vaya a prohibir las corridas de toros en la región.

BARCELONA — Aquí en Cataluña, la región que siempre ha querido separarse de España, hace tiempo que las corridas se encuentran en apuros. Y la economía no ha ayudado con la situación. Las entradas cuestan igual que asistir al opera. Es costoso organizar los eventos, y el número de corridas ha disminuido notablemente este año en todo el país.



Afuera de la Plaza Monumental, los proteccionistas montan su protesta. Puede que pronto sean prohibidas las corridas en Cataluña.

Pero José Tomás todavía atrae mucho público. Para los aficionados, es la última y mayor esperanza para el toreo. Huraño, pero con una valentía y una calma espectral, con mucha historia y misterio, se retiró en 2002 a los 27 años, en el apogeo de su popularidad, y sorpresivamente regresó cinco años más tarde, para celebrar en Barcelona lo que terminó siendo la primera ocasión en 25 años en la cual se vendieron todas las 19,000 entradas a la Plaza Monumental, la hermosa arena hecha de ladrillo y baldosa.
El Domingo pasado otra vez. Otra ocasión especial. Talvez la última corrida en Cataluña.
Durante las últimas tres décadas se ha vista una combinación de falta de interés entre los catalanes jóvenes y presión de los proteccionistas de animales y nacionales catalanes, para eliminar el toreo en Cataluña. Se han cerrado arenas en las cuatro provincias de la región, siendo la de Barcelona la única que todavía funciona.
Actualmente han llevado una votación al parlamento catalán que terminaría para siempre con el toreo. Hace mucho que están hablando en esta región de una prohibición total de las corridas. Los aficionados no le han dado importancia. Pero esta vez, hasta los mismos aficionados creen que vaya a ser aprobado el plan de abolición.
Por lo tanto, la corrida del Domingo – se refiere a la agenda normal de tres matadores y seis toros – no fue solamente la última corrida de la temporada. Posiblemente fue la clausura de una época. Y José Tomás (José Tomás Román Martín, pero todo el mundo lo conoce así) había llegado, en lo que parecía ser su último esfuerzo, para prestar su popularidad y su talento a la parte en pro del deporte.
Es decir, para los aficionados, es talento. Es el arte del rito, arcaico y vistoso, con su secuencia de movimientos bien establecidos, pero como cada toro es distinto, variables cada vez y con una suerte de gracia de ballet de parte de los matadores, a quienes les juzgan no solo en su propia gracia, sino en lo que pueda lucir la gracia del toro. Dicen los aficionados que el toreo es cuestión de patrimonio cultural español. Europa puede colaborar sobre intereses comunes sociales y económicos, paro las culturas nacionales hay que respetarlas, y el toreo representa la diversidad cultural.
Por supuesto, los del otro lado lo ven totalmente distinto. Había más de una docena de activistas de derechos de los animales estaban afuera de la arena el domingo, mostrando carteles hechos a mano con manchas de pintura roja.
En la misma calle, en La Gran Peña, uno de los bares favoritos de los aficionados, Isabel Bardón, la dueña, manejaba una bandeja de cervezas en medio de una multitud en el bar. Algunos clientes intentaban obtener un vistazo del matador retirado, quien se paraba sonriente para las fotos al lado de los hombres mayores que fumaban puros gordos. “Sería mala suerte para mí y para mi negocio,” dijo con referencia a la posibilidad de aprobación de la abolición.
Puede ser. Nadie sabe. Lo cierto es que durante los primeros años del siglo pasado Barcelona tenía hasta tres arenas. Era la meca de los aficionados. Había más corridas aquí entre 1920 y 1960, que en cualquier otra ciudad española.
Pero los nacionalistas catalanes comenzaron a divulgar la palabra de que el toreo fue impuesto sobre Cataluña por el régimen fascista de Franco. Que lo promovieron, como el flamenco, como símbolo patriótico. La oposición a las corridas se convirtió en una declaración de la separación usando otros medios. Llegaron los activistas y echaron gasolina al fuego de los nacionalistas.
Se nota que la cuestión es básicamente política, prueba de lo cual es que en la región catalana del sur de Francia, las corridas son amadas hasta el mismo punto que son odiadas en Cataluña Española, precisamente por la misma razón separatista – allí es prohibido el toreo en París.
Robert Elms, un escritor británico de viajes que había vivido aquí, lo describe así “Mientras que Europa está creciendo y convirtiéndose en más multicultural, Barcelona se está viniendo más chico y más Catalán. Había venido para ver a José Tomás y comentó antes de la corrida que la ciudad oscura y mágica que antes conocía ha llegado a ser un centro moderno y brilloso, mirándose más y más para adentro.

1 comentario:

  1. El NYT, sección "Arts", ya dió el cante seleccionando como representativo de la poesía española un poema de... el inevitable Tomás. Ahora se apunta a la reaccionaria y demagógica falacia, tan querida por el lobby taurino, de la identificación antitaurino=antiespañol=separatista, y habla de "una cuestión básicamente política". Aunque la ignorancia de los americanos en temas internacionales es legendaria, tanta parece imposible. Todo esto huele a chamusquina, a poderoso lobby mediático-taurino.

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