16 octubre 2009

Los pueblos (de Mallorca) disponen de dos meses para construir perreras provisionales

PEP CÓRCOLES. INCA. El ultimátum del Ayuntamiento de Palma al resto de municipios de Mallorca sobre las nuevas normas de la perrera de son Reus creará graves problemas a muchos pueblos, según auguran alcaldes y presidentes de diferentes mancomunidades. Los municipios de más de 15.000 habitantes ya no podrán llevar a son Reus los perros que capturen a partir del día uno de enero de 2010. La ley obliga a esos municipios a contar con perrera propia. Para los pueblos más pequeños el Ayuntamiento de Palma exige que los perros sean guardados durante una semana en el municipio y si no son reclamados aceptará su ingreso en son Reus, pero sólo los que tengan chip.
Joan Rotger, presidente de la mancomunidad del Raiguer y alcalde de Selva, dice rotundamente: "Los municipios nos sentimos expulsados por Palma y desasistidos por parte del Consell". Rotger se refiere a una reunión acaecida la semana pasada. Afirma: "Se nos puso sobre la mesa un nuevo convenio sin posibilidad de negociación. El Consell ni siquiera asistió a la reunión. Ahora nos encontramos a dos meses de la fecha del ultimátum y sin posibilidad material de hacer frente a la situación".

Capitalidad

Por otra parte Rotger recrimina que "Palma recibe 180.000 euros cada año en concepto de capitalidad. Debe compensar ese dinero asumiendo esa capitalidad".
De los municipios grandes, Marratxí y Alcúdia tenían firmado un convenio con son Reus. Estos municipios fueron advertidos que no se les renovaría a partir del día uno de enero, por lo que deberán afrontar la construcción de una perrera propia. Marratxí está estudiando diferentes opciones pero aún no tiene nada definido. Alcúdia planteará el tema ante la mancomunidad Nord. Inca, Felanitx y Llucmajor ya no llevan sus perros a son Reus y funcionan con sus propias perreras desde hace casi un año.
Los municipios pequeños aseguran que ni siquiera pueden hacer frente a la mínima construcción para poder guardar a los perros durante una semana.
Francesc Morell, alcalde de Campanet, y Jeroni Salom, alcalde de Binissalem, afirman que "es imposible asumir ese coste. No es sólo la construcción, es también la manutención y el sueldo de los trabajadores", puntualizan.
Diferentes munícipes apuntan como solución la construcción de perreras mancomunadas. Joan Comes, alcalde de sa Pobla y presidente de la mancomunidad Nord, asegura: "El próximo jueves se debatirá en el pleno la posibilidad de construir una perrera comarcal".

Petición de amparo

Joan Rotger indica: "En la mancomunidad del Raiguer, antes de iniciar ese debate, vamos a solicitar el amparo del Consell de Mallorca. Pensamos que el tema es de tanto calado como para que la institución insular tome las riendas y que ella afronte la construcción de una perrera para los municipios pequeños", dice.
La competencia en tema de animales es en estos momentos del Govern balear, aunque el control en los pueblos compete a cada ayuntamiento.

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